Las reservas hoteleras, espiadas por los servicios secretos británicos.

Fuente: HOSTELTUR

Como si del argumento de una película de James Bond se tratase, el servicio de inteligencia británico GCHQ (Government Communications Headquarters) espiaba los viajes de los diplomáticos utilizando un sofisticado sistema automático que rastrea las reservas hoteleras, según publica Der Spiegel. Una vez que la habitación había sido identificada se abría la puerta a una amplia variedad de opciones a espiar.

Cuando los diplomáticos viajan a cumbres internacionales, consultas y negociaciones en nombre de sus gobiernos, generalmente pasan la noche en hoteles de alta gama; por lo que al realizabar su check-in, además de conseguir una cómoda habitación, en ocasiones obtienen un room service único que no han solicitado: un seguimiento exhaustivo de los servicios secretos británicos.

Los documentos de los servicios de inteligencias desvelados por Edward Snowden revelan que durante más de tres años GHCQ ha utilizado un sistema automático de monitorización de reservas hoteleras en al menos 350 hoteles de máxima categoría para buscarlas, identificarlas y analizarlas para detectar las realizadas por diplomáticos y oficiales del Gobierno.

Este programa secreto se llamaba Royal Concierge (Conserje Real) y su logo muestra a un pingüino llevando una corona, una capa púrpura y sosteniendo una varita mágica. Aparentemente el pingüino simboliza el uniforme negro y blanco del personal de los hoteles de lujo.

El objetivo del programa era informar al GCHQ, en el momento de la reserva, de la ciudad y el hotel que iban a ser visitados por un diplomático extranjero. Esto permitía al “personal de operaciones técnicas” realizar las “preparaciones” necesarias a tiempo, según establecen los documentos secretos.

Los documentos ponen en duda la veracidad de las alegaciones formuladas la semana pasada a un comité en el Parlamento por los jefes de las tres agencias de inteligencia británicas, que aseguraron que la razón exclusiva y el propósito detrás de este operativo era la lucha contra el terrorismo, confirmando la monitorización de las últimas publicaciones de Al-Qaeda y otros grupos similares.

La documentación hecha pública muestra asimismo que el prototipo de Royal Concierge se probó por primera vez en 2010. El éxito de su aplicación hizo que continuara desarrollándose.

Alertas diarias

Los documentos muestran detalles sobre cómo el programa británico seguía los pasos de los diplomáticos internacionales. Cada vez que el mail de confirmación de una reserva se enviaba al dominio de un gobierno, como gov.xx, desde cualquiera de los 350 hoteles de todo el mundo que estaban siendo monitorizados, se enviaba una alerta diaria al correspondiente analista de GCHQ. Los documentos a los que ha tenido acceso Der Spiegel no incluyen los nombres de los hoteles, pero sí su localización.

Esta información sobre qué diplomáticos iban a alojarse en qué hoteles ofrecía al GCHQ un amplio abanico de posibilidades de espionaje, como las escuchas del teléfono de la habitación o el seguimiento de los ordenadores conectados a la red del hotel.

Der Spiegel no ha podido confirmar con qué frecuencia se utilizaba el programa, pero sí que continuó desarrollándose, incluso con la posibilidad de aplicarlo al alquiler de vehículos como una posible extensión del mismo. El diario alemán ha contactado con GCHQ para conocer sus alegaciones, pero la entidad “ni confirma ni desmiente las informaciones publicadas”.

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